Hotel Villa Excelsior, la mas autentica, personalizada y accesible entrada para un español en Rumania
Ciprian Porumbescu
Monumento en Suceava al compositor Ciprian Porumbescu
El gran compositor rumano Ciprian Porumbescu (1853-1883), autor de al-gunas de las obras musicales más enraizadas y representativas del alma rumana, vivió una de las historias más romanticas que ha dado la historia musical europea.
Ciprian Porumbescu poseyó todos los ingredientes propios del artista romántico: una corta vida (murió a los 29 años); un nacimiento humilde; un intenso amor frustrado; un ideal y lucha patriótica que, por efectos, causaron su muerte; una prometedora carrera prematuramente interrum-pida por la enfermedad romántica por excelencia: la tuberculosis. Y una tuberculosis de la que se enfermó, por si fuera poco, durante su patriótico paso por la prisión. Y si todos estos elementos románticos no fueran sufi-cientes, agreguemos una obra apasionada que, al día de hoy, conmueve como pocas.
Ciprian Porumbescu nació el 14 de octubre de 1853 en el pueblo Sipot (Suceava), por entonces parte del te-rritorio Austro-Húngaro y parte actual de Ucrania desde la anexión soviética de 1940. Ciprian era hijo de Emilia e Iraclie Porumbescu, un apasionado sacerdote ortodoxo (recordemos que en la religión ortodoxa los sacerdotes no están obligados a guardar celiba-to), cuya culta personalidad enseña y marca el destino artístico de su hijo.
Iraclie Porumbescu, de familia de origen polaco, nació como ¨Gołęm-biowski¨ pero, debido a su activo amor por Rumania, ¨rumanizó¨ su apellido en 1881 (dos años antes de la muerte de su hijo Ciprian), tra-duciendo para ello fielmente la pa-labra polaca ¨gołąb¨ (¨paloma¨) a su equivalente rumano ¨porumbel¨ y creando así el apellido ¨Porumbes-cu¨ que quizás no tenga mejor tra-ducción al español que como ¨de la Paloma¨.
Debido a las dificultades eco-nómicas familiares, Ciprian no pudo tener una formación mu-sical constante y completa. Co-mienza sus estudios musica-les en Suceava y, más tarde, entre 1873 y 1877, en el Institu-to Teológico de Cernauti, estu-dia nociones elementales de Armonia y Dirección Coral pe-ro se forma sobre todo de ma-nera autodidacta.
Siendo Ciprian aún un niño, su padre Iraclie fue enviado como sacerdote al pueblecito de Stupca, en Suceava. Lejos estaban ellos de saber que su hijo sería famoso, moriría prematuramente y, en su honor, Stupca cambiaría de nombre por... Ciprian Porumbescu, nombre que ostenta con orguello hoy dia.
Casa familiar en el pueblo de Stupca, Suceava, hoy bautizado Ciprian Porumbescu
Pero es antes de esto, en 1871, a los 18 años de Ciprian, cuando se produ-ce un suceso que habría de marcar su formación y personalidad. Impul-sada por un afan patriótico, la intelectualidad rumana de la época llama a celebrar el 400 aniversario de la fundación del Monasterio de Putna, y este llamado, encabezado por el gran poeta nacional Mihai Eminescu, es se-cundado también por Iraclie y su joven hijo Ciprian, quien durante las ce-lebraciones habria de asombrar a todos los presentes con la pasión y arte con que toca el violín improvisadamente.
Monasterio de Putna, fundado en el siglo XV por el Principe moldavo Stefan cel Mare
Es poco después cuando, tras hacer pública su oposición a la dominicación Austro-húngara sobre Bucovina, Ciprian es detenido, juzgado y condenado a tres meses de cárcel, sentencia que cumplirá en su totalidad y durante la cual, debido la humedad de la prisión, se enferma de tuberculosis y co-mienza a incubar la fatal enfermedad que habría de matarlo en menos de diez años.
Es aquí en Cernauti donde di-rige el Coro de la Sociedad Cul-tural ¨Arboroasa¨, sobrenom-bre histórico de Rumania y solapa-do eufemismo patriota utilizado por muchos rumanos durante la dominación Austro-Húngara).
Pero durante estos casi diez años, Ci-prian Porumbescu vive cuanto pue-de. Hijo de un sacerdote ortodoxo, se enamora de Berta Gogon, hija de... un pastor luterano, viviendo ambos, hasta el final de sus días, un intenso amor frustrado que, finamente, tras el envio de Berta a Inglaterra por parte de su padre, fuerza al joven Ciprian a seguir él también camino, hacia Vie-na.
En esta ciudad, Ciprian Porumbescu estudia música en el Conservatorio con profesores de la categoria de un Anton Bruckner, encuentra un ex-traordinario profesor musical en la abrumadora vida musical vienesa, es-trena obras en la Capital de la Música, entra en profundo contacto con esa vida musical y, en 1880, hace imprimir en esa ciudad 20 piezas corales.
A continuación, gracias a una beca, logra viajar a Italia e incluso conocer a Giuseppe Verdi y a su libretista favorito Arrigo Boito.
Ciprian regresa a Rumania, co-mienza a impartir clases en Brasov y, con esta estabilidad, se inicia también el periodo artístico más fecundo de su vida, pero el agrava-miento de su enfermedad hace for-zoso su urgente traslado a un clima más cálido y, por ello, durante los primeros meses del año 1883, viaja a la localidad italiana de Nervi, re-gresando a Stupca en el mes de ju-nio sintiéndose ¨mucho mejor¨ pe-ro sin saber que habría de morir muy poco después, el 6 de julio de 1883, en brazos de su padre y de su hermana.
Ciprian y Berta
Museo Ciprian Porumbescu
Su larga estancia vienesa le da a Ciprian numerosos ami-gos procedentes de Brasov: Andrei Bârseanu, Gheorghe Chelaru, Vasile Voinea, el médico Băiulescu, y Lazăr Nastasi por cuyo consejo, al saber que el profesor Gheor-ghe Dima se ha marchado a Sibiu, durante el verano de 1881, solicita y obtiene el puesto de Profesor de Músi-ca del Instituto “Andrei Şa-guna” de Brasov.
Recreacion de una Salón de Música del siglo XIX del Museo Ciprian Porumbescu
Ciprian Porumbescu dejó una herencia de más de 250 obras musicales que abarcan numerosos generos, como el teatral, sinfónico, coral, religioso y vocal, sin olvidar la música de Cámara. Entre estas obras se encuentra la primera opereta rumana, (estrenada en su presencia con un éxito abruma-dor), el futuro Himno Nacional de Rumania hasta 1989 y, curiosamente, la obra que fue usada para el actual himno nacional de Albania.
Algunas de las salas del Museo Ciprian Porumbescu
Algunas de las salas del Museo Ciprian Porumbescu
¨Estaba unido con tanta fuerza y amor a mi patria, a esta casa mia familiar, que cada día me era más y más dificil alejarme de ellas, incluso por breve tiempo.
Porque esta patria, esta casa familiar, significaban la cercanía a todos mis seres queridos...¨
Carta de Ciprian Porumbescu, 1878
¨Qué dificil se me hizo siempre estar lejos de Ciprian, no poder tenerlo junto a mí, no poder sentir cumplido este amor que para mí es tan sagrado como mi Fe.¨
Carta de Berta Bogos a Marioara, hermana de Ciprian Porumbescu,
años después de la muerte de este.
Comentarios de oyentes tomados de internet:
¨Toda la infancia, todas las sonrisas tristes, todas las esperanzas de la juventud, cumplidas o incumplidas, todo el amor, con sus alegrias y sufrimientos, todo ello, al escuchar esta Balada que es Rumania, que somos nosotros los rumanos, se va de repente a algún sitio, más arriba que el cielo¨